lunes, 28 de marzo de 2016

Cómo sustituir los azúcares: justificación, ventajas y retos

Sustitución del sabor dulce del azúcar
Los edulcorantes son mucho más dulces que el azúcar (de decenas a cientos de veces), por lo que solo se necesita una pequeña cantidad para conseguir un sabor dulce. Los edulcorantes utilizados comúnmente incluyen el acesulfamo-k, el aspartamo, el ciclamato, el neotame, la sacarina, la sucralosa y los glucósidos de esteviol (extraídos de la estevia). La mayoría no proporciona ningún tipo de energía (véase la tabla), y ninguno de ellos sabe exactamente como la sacarosa. Se utilizan en refrescos, postres, productos lácteos, dulces, chicles y bebidas de chocolate sin azúcar y bajos en calorías, y también como edulcorantes de mesa.
Sustitución del volumen del azúcar 
Los agentes de carga se utilizan para reemplazar el volumen del azúcar en los alimentos.
Algunos edulcorantes de carga, como los polioles (alcoholes de azúcar como el sorbitol, maltitol, xilitol, eritritol, isomalt, manitol) aportan un sabor dulce y añaden textura a productos de confitería, productos horneados y helados, o actúan como humectantes (retienen la humedad) en repostería, galletas y pasteles. Los polioles contienen menos energía (2,4 kcal/g y, en el caso del eritritol, 0 kcal/g) que el azúcar (4 kcal/g), y son algo menos dulces que el azúcar (sorbitol, eritritol, lactitol) o incluso igual de dulces que al azúcar (xilitol, maltitol). Algunos polioles, especialmente el xilitol, absorben el calor cuando se disuelven en la boca, reduciendo la temperatura y produciendo un “efecto refrescante”, lo cual representa una buena propiedad en los chicles.
Otros agentes de carga proporcionan volumen, pero no sabor dulce, como la inulina y la polidextrosa. La inulina (2 kcal/g) es una fibra dietética soluble que se extrae de la achicoria y que se utiliza en productos lácteos, productos horneados, cereales, aliños y chocolate. La polidextrosa, un polímero de glucosa bajo en calorías (2 kcal/g), actúa como una fibra soluble, y se utiliza en pasteles, caramelos, postres, y aliños para ensaladas. La polidextrosa también se utiliza como humectante, estabilizador y agente espesante.
Sustitución de otras funciones del azúcar
Al sustituir el azúcar, se deben preservar la misma textura (sensación en la boca) y la viscosidad. Esta última se consigue a menudo mediante algunos de los agentes de carga mencionados anteriormente. El eritritol se puede utilizar como alternativa al azúcar cuando se busca la cristalización, como en algunas galletas, cereales recubiertos de azúcar y el dulce de azúcar. Asimismo, algunos aditivos alimentarios como los polisacáridos (almidón, pectina) o las gomas (guar, xantano), se utilizan en pequeñas cantidades para aumentar la viscosidad o el espesor de los alimentos, como en aliños para ensaladas, helados, pasteles, mermeladas, pasta (almidón), etc. Estas sustancias no aportan un sabor dulce, y su contenido calórico puede ser igual (por ejemplo, en el caso del almidón), o inferior al de la sacarosa (~2 kcal/g, en el caso de la pectina y las gomas). Por último, el azúcar también actúa como conservante, por ejemplo, en mermeladas, impidiendo su deterioro. La reducción o eliminación del azúcar significa que un producto con menos azúcar puede conservarse menos tiempo, o que deben utilizarse otras técnicas de procesamiento en su fabricación, incluida la adición de conservantes.
¿Hay beneficios para la salud?
Estudios de investigación han descubierto que la sustitución del azúcar por edulcorantes bajos en calorías puede conducir a un menor consumo energético y un mayor control del peso. Sin embargo, se necesitan más estudios, especialmente sobre los efectos a largo plazo1-4. No hay que olvidar que la obesidad es un fenómeno complejo que requiere un cambio completo y sostenible del estilo de vida. El uso de edulcorantes bajos en calorías es solo una parte del mismo.
Algunos sustitutivos del azúcar pueden tener otros beneficios para la salud. La Comisión Europea ha dado por válidas declaraciones respecto a diversas propiedades saludables. Por ejemplo, los productos que contienen edulcorantes bajos en calorías y polioles como xilitol, sorbitol, manitol, maltitol, lactitol, isomalt, eritritol, D-tagatosa, isomaltulosa (palatinosa), sucralosa o polidextrosa en lugar de azúcar pueden declarar que inducen niveles de azúcar bajos en sangre después de comer, o que ayudan a mantener la mineralización de los dientes; los chicles edulcorados solo con xilitol reducen la placa dental, que es un factor de riesgo de la caries dental5.
Retos
A excepción de los edulcorantes de mesa, la legislación de la Unión Europea restringe el uso de edulcorantes como sustitutivos de azúcar en los alimentos y las bebidas, y por ello pasan a ser bajos en calorías (un 30% menos de energía que los productos originales o similares), sin azúcares añadidos, no cariogénicos (que no favorecen la caries), o con una vida útil más larga. Del mismo modo, se permite dicha adición a los alimentos destinados a una alimentación especial (alimentos dietéticos)6. En algunas personas, el consumo excesivo de alimentos y bebidas que contienen polioles puede provocar efectos laxantes y síntomas gastrointestinales. Los alimentos que contienen más del 10% de polioles añadidos deben estar etiquetados con la frase “El consumo excesivo puede producir efectos laxantes”7. Del mismo modo, los alimentos que contienen aspartamo deben indicar en la etiqueta “Contiene aspartamo (una fuente de fenilalanina)” o “Contiene una fuente de fenilalanina”, ya que el aspartamo está compuesto por ácido aspártico y fenilalanina; las personas que sufren una enfermedad genética rara conocida como fenilcetonuria (PKU) deben evitar la fenilalanina.
Sustituir o reducir el azúcar es una tarea compleja. En los refrescos, el azúcar se sustituye por edulcorantes bajos en calorías que aportan un sabor dulce, aunque no volumen, lo que, sin la ayuda de ingredientes que favorecen la viscosidad, causan una sensación en la boca diferente (textura) dependiendo de si las bebidas son “dietéticas” (con menos azúcar o sin azúcar) o “normales” (azúcar completo)8. Algunos edulcorantes pueden dejar un regusto amargo perceptible por algunos consumidores9. Una combinación o mezcla de diferentes edulcorantes puede proporcionar un mejor perfil de sabor que el uso de un único edulcorante. En la confitería y la pastelería, el azúcar aporta muchas funciones; de ahí que, para sustituirlo, se suelan combinar polioles con gomas, fibras o edulcorantes bajos en calorías, como en los chicles, las gelatinas y el chocolate. Aunque un ingrediente puede funcionar bien como sustitutivo del azúcar en un producto, puede no ser necesariamente apropiado para otro. Además, no todos los productos reformulados (con menos azúcar) y elaborados con sustitutivos del azúcar tienen menos calorías que los productos estándar de azúcar completo. Algunos edulcorantes bajos en calorías, como el aspartamo, no son estables a altas temperaturas y, por ello, no son sustitutivos viables en alimentos preparados con calor8.
En general, reducir la cantidad de azúcar sin dejar de cumplir las expectativas de los consumidores sigue siendo una tarea difícil para la industria alimentaria.

El consumo de sal en Europa

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos consuman un máximo de 5 g de sal por persona y día, aunque actualmente el consumo real en Europa está entre los 8 y los 12 g1. Los beneficios para la salud que se obtendrían reduciendo el consumo de sal han dado pie a diversas iniciativas en la Unión Europea (UE). En el año 2008 se adoptó el marco de la UE, que apoya las iniciativas nacionales existentes mediante la coordinación de acciones y la difusión de información útil2,3.
Dado que las principales fuentes de sal en nuestra dieta son los alimentos procesados y la comida de restaurante, la colaboración con la industria alimentaria suele ser un componente clave en los programas para la reducción de sal. Muchos productores de alimentos y minoristas toman medidas por iniciativa propia para luchar contra su elevado consumo, como son la reformulación de productos, las campañas de concienciación y diversas iniciativas relacionadas con el etiquetado1.
 
Disminuir el contenido de sal en los alimentos
La sal se añade a los alimentos para darles sabor y realzar otros sabores, para conservar los alimentos y para lograr ciertas texturas. Por lo tanto, el reto tecnológico de la reformulación consiste en reducir el contenido de sal manteniendo el sabor y otros atributos de calidad del producto, al igual que su seguridad.
Una propuesta consiste en disminuir gradualmente la cantidad de sal presente en un producto alimentario. De esta manera, los consumidores se acostumbran poco a poco a un sabor menos salado. Normalmente, es posible conseguir reducciones de entre un 20-25% sin que se resienta el sabor. La reducción gradual tiene mayor efectividad si todos los fabricantes de una misma categoría de productos acuerdan una estrategia y la llevan a cabo simultáneamente1,2.

Hasta cierto punto, la sal de mesa (cloruro de sodio) también puede sustituirse por otras sales minerales sin sodio, como el cloruro de potasio. Sin embargo, el sabor de dichas sales no es tan intenso y pueden tener un ligero sabor amargo o metálico. Asimismo, el efecto de realzar el sabor que tiene la sal puede compensarse añadiendo más hierbas, aromas y especias al producto.

Además de la reducción y sustitución gradual de la sal, se están desarrollando nuevos métodos. Por ejemplo, se están investigando los ingredientes que aumentan la sensibilidad de los receptores de la sal en la lengua, lo cual haría que se percibiera más intensamente el sabor salado de un alimento. Otro enfoque explorado se basa en la distribución de la sal en los alimentos. Una reducción del nivel en ciertas fracciones o componentes de un alimento supone una bajada general del contenido en sal de dicho alimento sin que repercuta negativamente en el sabor1.
 
Información y etiquetado
En muchos casos los programas para reducir el consumo de sal van dirigidos a concienciar al público de los posibles efectos perjudiciales de un consumo elevado de sodio para la salud y a ofrecer consejos sobre cómo disminuir dicho consumo. A menudo, el etiquetado informa a los consumidores sobre los niveles de sodio o sal en los productos. Aunque en la UE el etiquetado nutricional es voluntario, existen ciertas excepciones a nivel nacional. En Finlandia, el etiquetado es obligatorio para las fuentes importantes de sal como los productos cárnicos, el pan y las comidas precocinadas. Si estos alimentos superan ciertos niveles, debe estar indicado en el envase4.
¿Son efectivos los programas para reducir el consumo de sal?
La mayoría de las iniciativas para disminuir el consumo de sal son relativamente recientes y, por ello, su impacto en el consumo no está aún muy claro. Sin embargo, en Finlandia, donde hay un programa para la reducción de sal desde el año 1975, el consumo medio de la población adulta ha disminuido de 12 g diarios a 9,3 g (hombres) y 6,8 g (mujeres) al día5. Otro ejemplo es el Reino Unido, donde se lanzó un programa para reducir el consumo de sal en el año 2003, en que era alrededor de 9.5 g diarios, mientras que en 2008 se situó en 8,6 g diarios6.
Pese a que una reducción en el consumo de sal lleva su tiempo, se calcula que incluso reducciones moderadas pueden suponer una disminución del número de enfermedades cardiovasculares y, por tanto, una mejora de la salud pública7.
 

Fibra alimentaria – su función en una dieta sana

La fibra alimentaria está formada por partes comestibles de plantas que nuestro intestino delgado es incapaz de digerir o absorber y que llegan intactas al intestino grueso. Entre ellas, se encuentran los polisacáridos distintos del almidón (por ejemplo, la celulosa, la hemicelulosa, las gomas y las pectinas), los oligosacáridos (por ejemplo, la inulina), la lignina y las sustancias vegetales asociadas (por ejemplo, las ceras y la suberina). El término fibra alimentaria comprende además un tipo de almidón conocido como almidón resistente (presente en legumbres, semillas y granos parcialmente molidos y algunos cereales de desayuno) porque resiste a la digestión en el intestino delgado y llega intacto al intestino grueso.

Fuentes de fibra alimentaria

La fibra alimentaria se encuentra en las frutas (pera, fresa, mora, frambuesa, grosella y naranja), las verduras (col de Bruselas, alcachofa, cebolla, ajo, maíz, guisantes, judías verdes y brécol, etc), las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc) y los granos de cereal enteros (salvado de trigo, de avena, pan de cereales integrales o multi-cereales, etc).

Tipos de fibra alimentaria

A menudo, la fibra alimentaria se clasifica según su solubilidad, en fibra soluble o insoluble. Ambos tipos de fibra se encuentran en distintas proporciones en los alimentos que contienen fibra. La avena, la cebada, las frutas, las verduras y las legumbres son buenas fuentes de fibra soluble. Los cereales integrales y el pan integral son fuentes ricas en fibra insoluble.

La fibra alimentaria y la salud

La fibra alimentaria ingerida avanza por el intestino grueso, donde es fermentada parcial o totalmente por las bacterias intestinales. Durante el proceso de fermentación, se forman diversos subproductos, ácidos grasos de cadena corta y gases. Los efectos beneficiosos para la salud de la fibra alimentaria se derivan de la acción combinada del proceso de fermentación y de los subproductos resultantes.

Los principales efectos fisiológicos atribuidos a la fibra alimentaria afectan a:

• La función intestinalLa fibra alimentaria, especialmente la fibra insoluble, ayuda a prevenir el estreñimiento al incrementar el peso de las heces y a reducir la duración del tránsito intestinal. Este efecto es aun mayor si el consumo de fibra se acompaña de un aumento de la ingesta de agua.
Los ácidos grasos de cadena corta, producidos cuando la fibra fermenta por la acción de las bacterias intestinales, son una fuente importante de energía para las células del colon y pueden inhibir el crecimiento y la proliferación de células cancerígenas en el intestino.
Al mejorar la función intestinal, la fibra alimentaria puede reducir el riesgo de enfermedades y trastornos, tales como la enfermedad diverticular o las hemorroides y puede tener un efecto protector frente al cáncer de colon.
• Los niveles de glucosa en la sangreLa fibra soluble puede ralentizar la digestión y la absorción de hidratos de carbono y, por consiguiente, reducir la subida de la glucosa en la sangre que se produce después de comer (postpandrial) y la respuesta insulínica. Esto puede contribuir a que las personas diabéticas tengan un mejor control de la glucemia.
• El colesterol sanguíneoLos resultados de varios estudios epidemiológicos revelan otra función de la fibra alimentaria en la prevención de la enfermedad cardiaca coronaria (ECC), la de mejorar los perfiles de lípidos en la sangre. Los ensayos clínicos confirman los resultados de dichos estudios. La fibra de consistencia viscosa, como la pectina, el salvado de arroz o el de avena, reducen el colesterol sérico total y el nivel de colesterol LDL (de lipoproteína de baja densidad o colesterol malo). Entre tanto, las investigaciones siguen demostrando que una dieta con un elevado contenido de fibra alimentaria de origen mixto también protege contra la ECC.
• Otros efectosAunque la prevención del estreñimiento, la mejora de los niveles de glucosa en sangre y los perfiles de lípidos en la sangre son los principales efectos beneficiosos derivados de una dieta rica en fibra alimentaria, no hay que olvidar otras consecuencias positivas. Por ejemplo, dado que la fibra aumenta el volumen de la dieta sin añadir calorías, puede tener un efecto saciante y ayudar así a controlar el peso.
Para beneficiarse de todos los efectos de la fibra es importante variar las fuentes de fibra en la dieta. Las dietas con frutas, verduras, lentejas o alubias y cereales integrales no sólo proporcionan fibra alimentaria, sino que aportan además otros nutrientes y componentes alimentarios fundamentales para una salud óptima.

Opciones alimenticias saludables para las personas que están al borde de la pobreza

El profesor Francesco Capozzi de la Universidad de Bolonia, coordinador del proyecto CHANCE, resume este proyecto, de tres años de duración, de la siguiente manera: «Pese a que los trastornos nutricionales más importantes afectan con mayor frecuencia a los individuos con las rentas más bajas y que viven al borde de la pobreza, son muy pocos los esfuerzos realizados para desarrollar productos más saludables a un precio más asequible. En el proyecto CHANCE se investigarán métodos para reducir los costes de producción y aumentar los conocimientos sobre este grupo de consumidores, y se espera impulsar de este modo el desarrollo de productos alimenticios capaces de marcar un antes y un después: productos atractivos y a la disposición de personas que verdaderamente los necesitan»1.

Las rentas bajas y la nutrición deficiente son dos caras de una misma moneda
Los investigadores han hallado un vínculo directo entre la renta (los ingresos de los individuos) y la calidad de la alimentación: a medida que el estatus socioeconómico disminuye, las dietas se vuelven cada vez más desequilibradas. Uno de los motivos podría ser que los individuos con rentas bajas no se pueden permitir alimentos suficientemente nutritivos. También el bajo nivel educativo de estas personas puede explicar sus hábitos alimenticios inadecuados. La educación influye en el nivel de conocimientos que las personas tienen sobre la nutrición, lo que, a su vez, afecta a los hábitos alimenticios, como la ingesta de fruta y verdura. Existe una relación directa entre una alimentación inadecuada y el riesgo de padecer obesidad y problemas relacionados con la obesidad, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Además, las dietas de baja calidad conllevan deficiencias de micronutrientes2. En Europa, 81 millones de personas están al borde la pobreza. El aumento del riesgo de padecer enfermedades relacionadas con una nutrición deficiente constituye un grave problema de salud pública y de bienestar para la sociedad, además del sufrimiento que ocasiona en los individuos2.
Para intentar resolver el problema de la nutrición deficiente en las poblaciones que están al borde de la pobreza, y de este modo prevenir los problemas asociados, el proyecto CHANCE ha incluido entre sus prioridades la necesidad de profundizar en el conocimiento de los grupos de población implicados3.

Prestar especial atención a las mujeres y a los ancianos
De los datos recopilados por Eurostat en 2010 se obtuvo que las mujeres y los ancianos tienen una mayor probabilidad de estar en situaciones de pobreza que la población general4. Los investigadores que participan en CHANCE tienen la intención de ahondar en estos datos utilizando criterios geográficos y sociales para clarificar cuáles son los principales grupos de riesgo en Europa3. Una vez identificados dichos grupos, las preguntas más importantes que se plantean son: ¿Qué alimentos consumen? ¿El principal problema lo constituyen el sobrepeso y la obesidad, o los grupos al borde de la pobreza tienen una salud deficiente a causa de un consumo insuficiente/inadecuado de micronutrientes tales como el hierro y la vitamina B121? Para averiguarlo, el método de investigación de CHANCE abarca: revisión de la bibliografía científica, distribución de cuestionarios acerca de los hábitos alimenticios, toma de mediciones tales como el peso, la estatura y la circunferencia de la cintura, y evaluación del estado nutricional y de salud3.

Superar obstáculos y desarrollar productos alimenticios nuevos
Los investigadores participantes en CHANCE estudiarán qué es lo que percibe el grupo de riesgo identificado como obstáculos que les separan de una alimentación sana. Además, intentarán averiguar qué es lo que impide a este grupo concreto consumir alimentos nutritivos, en opinión de los comercios minoristas, de las empresas del sector de alimentos y bebidas, y de los consumidores de la cadena alimentaria. Basándose en estas averiguaciones, en el proyecto CHANCE se explorarán ingredientes y materias primas que se puedan emplear para la producción de productos alimenticios con los que resolver los problemas nutricionales identificados: productos alimenticios que sean atractivos y asequibles para las personas con rentas bajas. El proyecto se centrará especialmente en tecnologías de bajo coste e ingredientes tradicionales con los que desarrollar dichos productos alimenticios3.
Para desarrollar productos alimenticios nuevos se necesitan conocimientos técnicos. Igual de importante resulta tener un exhaustivo conocimiento del estilo de vida y de las necesidades de las personas que viven al borde de la pobreza. Se evaluarán los ingredientes y los productos alimenticios que se empleen en el proyecto CHANCE, para asegurarse de que den respuesta a las expectativas de los consumidores y de que se ajusten a los requisitos de producción5.

Si desea obtener información adicional
El proyecto CHANCE está siendo coordinado por el profesor Francesco Capozzi y la profesora Alessandra Bordoni, de la Universidad de Bolonia (Italia). El consorcio de este proyecto multidisciplinar está integrado por 17 socios de 9 países europeos. En las actividades de investigación y de desarrollo de tecnologías encuadradas en el proyecto CHANCE participan 10 universidades e institutos de investigación, junto con 5 pequeñas y medianas empresas (PYMES) del sector de la alimentación.
Para obtener más información acerca del proyecto, visite el sitio webwww.chancefood.eu o escriba un mensaje a la dirección de correo electrónico chance@unibo.it.
El proyecto CHANCE (Tecnologías de bajo coste e ingredientes tradicionales para la producción de alimentos asequibles y nutricionalmente adecuados que mejoren la salud en los grupos de población que están al borde de la pobreza) recibe fondos para la investigación del Séptimo Programa Marco de la Comunidad Europea (Contrato n. 266331). 

Un análisis detallado de las grasas saturadas

Todas las grasas están constituidas de glicerol, una estructura en forma de tenedor, y de tres ácidos grasos. Los ácidos grasos están compuestos por carbono, hidrógeno y oxígeno, dispuestos en forma de cadena de carbono con una función ácido en un extremo. Los ácidos grasos saturados contienen el máximo número posible de átomos de hidrógeno y no tienen enlaces dobles, mientras que los ácidos grasos insaturados tienen uno o más enlaces dobles. Hay varios tipos de ácidos grasos saturados naturales cuya única diferencia está en el número de átomos de carbono presentes en la cadena.

Butyrate_SP

En la práctica, los alimentos contienen una mezcla de distintos tipos de ácidos grasos saturados e insaturados. La Tabla 1 muestra algunos ácidos grasos naturales y los alimentos en los que se encuentran más habitualmente.

Tabla 1. Ácidos grasos saturados comunes y sus fuentes alimentarias más abituales

Nombre común
Longitud de la cadena de carbono
Fuentes alimentarias habituales
(también contienen otros ácidos grasos)
Ácido butírico

4
Mantequilla, grasa de productos lácteos
Ácido láurico

12
Aceite de coco
Ácido mirístico
14
Aceite de coco, grasa de productos lácteos
Ácido palmítico
16
Aceite de palma, carne y grasa de productos lácteos
Ácido esteárico

18
Grasa de la carne, manteca de cacao

Las grasas saturadas en el cuerpo

Todas las grasas, incluidas las saturadas, nos proporcionan una forma concentrada de energía. Las grasas también son esenciales para vehicular las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) al organismo y para proteger nuestros órganos vitales al ser almacenadas en los depósitos de grasa1.

Las investigaciones más recientes sugieren que los ácidos grasos saturados individuales tienen funciones biológicas específicas e importantes en el cuerpo2:
El ácido butírico regula la expresión de varios genes y puede intervenir en la prevención del cáncer, deteniendo el desarrollo de las células cancerígenas;
El ácido palmítico participa en la regulación de las hormonas;
El ácido palmítico y el mirístico participan en la transmisión de mensajes entre células y en la función inmunitaria.
Entre las funciones de los ácidos grasos saturados que aún requieren estudios más avanzados en humanos, encontramos:

La regulación de la disponibilidad de los ácidos grasos poliinsaturados como el ácido docosahexanoico por parte del ácido mirístico;
La producción de ácidos grasos omega-3 (cuando no se ingieren en la alimentación) a partir del ácido láurico.
No obstante, la grasa saturada puede tener una gran influencia en los niveles sanguíneos de colesterol total y de colesterol LDL (el malo), aunque existen diferencias en la capacidad para aumentar dichos niveles entre los distintos ácidos grasos saturados2. Por lo general, este efecto es mayor en el caso de los ácidos grasos con cadenas de longitud media (por ejemplo, ácido láurico C12:0, mirístico C14:0 y palmítico C16:0) que en los de cadenas de mayor longitud (por ejemplo, ácido esteárico C18:0). El ácido esteárico no aumenta el nivel de colesterol en la sangre de la misma manera que los ácidos mirístico, láurico y palmítico, porque es transformado rápidamente en su forma monoinsaturada (ácido oleico C18:1) en el hígado.

Pasos hacia una dieta más saludable

El consumo máximo recomendado de grasas saturadas es ≤10% de la calorías de la dieta3. El europeo medio aún tiene un consumo superior a esta cantidad recomendada, situándose alrededor del 15% de las calorías1. Por esta razón, se debe seguir intentando reducir el consumo de grasas saturadas, de ser posible prestando atención a los perfiles de ácidos grasos de los distintos alimentos.

Las principales fuentes de grasas saturadas en la alimentación son: las carnes grasas, la piel de ave, los productos cárnicos como salchichas y pasteles salados, la leche entera y los productos lácteos enteros (como el queso y la nata), la mantequilla, el ghee, la manteca, el aceite de coco y de palma, los pasteles, bollería y galletas, los dulces y el chocolate.

Por consiguiente, algunas maneras de reducir la cantidad de grasa saturada de la alimentación son:
Elegir piezas de carne sin grasa o quitar la grasa visible, quitar la piel del pollo u otras aves, o cocinar la carne a la plancha en lugar de freírla.
Limitar la cantidad de salchichas, pasteles salados, bollería, galletas, dulces y chocolate que se consumen.
Seleccionar productos lácteos desnatados o “light”.
Elegir aceites vegetales (ricos en grasas insaturadas, como los de girasol, colza y oliva) o margarinas de aceite vegetal, en vez de otros ricos en grasas saturadas.
Finalmente, se recomienda adoptar una dieta equilibrada, con abundancia de frutas, verduras y féculas (como el arroz, la pasta y las patatas), preparar los alimentos utilizando poca materia grasa, y optar por métodos de cocción como el hervido o la cocción al vapor.

10 consejos de una alimentación saludable

1. Coma alimentos variados

Necesitamos más de 40 nutrientes diferentes y ningún alimento por sí solo puede proporcionarlos todos. El suministro de alimentos que existe hoy en día facilita tomar una amplia variedad de alimentos, tanto comprando alimentos frescos para cocinar como comprando comidas preparadas o comida para llevar. ¡Elija los alimentos siempre de manera equilibrada! Si toma un almuerzo rico en grasa, tome una cena con poca grasa. Y si un día toma carne en la cena, intente escoger pescado al día siguiente.

2. Base su dieta en alimentos ricos en hidratos de carbono

La mayoría de la gente no toma suficientes alimentos ricos en hidratos de carbono como el pan, la pasta, el arroz, las patatas y otros cereales. Más de la mitad de las calorías de su dieta deben venir de estos alimentos. Pruebe con el pan integral, la pasta y otros cereales para aumentar su ingesta de fibra.

3. Tome muchas frutas y verduras

La mayor parte de la gente no toma la suficiente cantidad de estos alimentos que proporcionan importantes nutrientes protectores. Intente comer al menos cinco raciones al día. Pruebe nuevas recetas o vea qué platos preparados están disponibles en el supermercado.

4. Mantenga un peso corporal saludable y siéntase bien

El peso adecuado depende de muchos factores tales como el sexo, la altura, la edad y la genética. El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer varias enfermedades tales como los problemas cardiacos y el cáncer. El exceso de grasa aparece al ingerir más calorías de las que se necesitan. Estas calorías suplementarias pueden provenir de cualquier nutriente que contenga calorías (las proteínas, las grasas, los hidratos de carbono o el alcohol) pero la grasa es la fuente más concentrada de calorías. La actividad física es un buen método para quemar calorías y puede hacerle sentirse bien. El mensaje es simple: si está ganando peso, tiene que comer menos y ser más activo.

5. Coma raciones moderadas: reduzca, no elimine alimentos

Si ingiere las raciones adecuadas de cada alimento, es más fácil comer de todos los grupos de alimentos sin necesidad de eliminar ninguno. Por ejemplo, algunas raciones razonables son: 100g de carne, media pieza de fruta, media taza de pasta cruda o 50ml de helado. Las comidas preparadas pueden ofrecer un medio práctico para controlar las raciones y a menudo aparecen las calorías que contienen en el envase, lo cual ayuda a su recuento. Si come fuera, podría compartir parte de su comida con un amigo.

6. Coma regularmente

Saltarse las comidas, sobre todo el desayuno, puede conducir a una sensación de hambre descontrolada, causando a menudo una sobre ingesta. Realizar una media mañana o una merienda puede ayudar a contener el hambre, pero no coma demasiado para no sustituir las comidas principales. No olvide contar estas tomas como parte de su consumo total de calorías.

7. Beba muchos líquidos

¡Los adultos necesitamos beber por lo menos 1,5 litros de líquidos al día! Y necesitamos más cantidad si hace calor o si realizamos mucho deporte. El agua es obviamente una buena fuente de líquidos pero la variedad puede ser tanto agradable como saludable. Otras opciones son los zumos, los refrescos, el té, el café, la leche, etc.

8. Muévase

Como hemos visto, la ingesta de demasiadas calorías y no hacer suficiente ejercicio pueden dar lugar a un aumento de peso. La actividad física moderada ayuda a quemar las calorías que nos sobran. También es bueno para el corazón y para el sistema circulatorio, y para la salud en general y el bienestar. Así que haga de la actividad física una rutina diaria. ¡Use la escalera en vez del ascensor (tanto como para subir como para bajar)!. Dé un paseo en su descanso para comer. ¡No hace falta ser un atleta para moverse!

9. ¡Comience ahora! y realice los cambios gradualmente

Realizar los cambios de su estilo de vida gradualmente es mucho más fácil que hacerlos de repente. Durante tres días, anote los alimentos y bebidas que consume entre las comidas y en las comidas. ¿Toma muy pocas raciones de fruta y verdura? Para comenzar, trate de comer solamente una ración más de fruta y verdura al día. ¿Sus alimentos preferidos son ricos en grasa y le hacen ganar peso? No elimine estos alimentos y se sienta mal, en cambio intente escoger comidas bajas en grasas o comer menos cantidad de éstos. ¡Y comience a usar la escalera en el trabajo!

10. Recuerde: todo es cuestión de equilibrio

No hay alimentos “buenos” o “malos”, sólo dietas buenas o malas. No se sienta culpable de los alimentos que le gustan, simplemente tómelos con moderación y escoja otros alimentos que le proporcionen el equilibrio y la variedad que necesita para conseguir una buena salud

sábado, 26 de marzo de 2016

Cómo hacer la dieta de la sopa

La dieta de la sopa es una buena alternativa cuando por algún motivo u otro necesitamos perder peso de forma rápida. Sin embargo, es bueno recordar que este tipo de regímenes no se recomiendan como una dieta habitual, pues podría perjudicar nuestra salud debido a la carencia de nutrientes.
Si quieres perder entre 4.5 y 7 kilos en una semana, este plan alimenticio puede ser una buena alternativa para ti, por eso en unComo.com te explicamos cómo hacer la dieta de la sopa paso a paso.
  • Antes de hacer la dieta de la sopa


    La dieta de la sopa es muy baja en calorías, convirtiéndose en una gran alternativa para perder peso rápido si lo necesitas, pues en parte ayuda a eliminar líquido y reducir la grasa. A pesar de eso, es una dieta que justamente por ser ta baja en calorías puede generar importantes deficiencias nutricionales si se practica por más de 7 días.
    Adicionalmente quienes sufren de diabetes, problemas renales o cualquier otra condición crónica de alta consideración, no deben llevar a cabo ni esta ni ninguna otra dieta baja en nutrientes, pues su salud podría verse altamente perjudicada.
  • Alimentos permitidos y prohibidos en la dieta de la sopa


    En la dieta de la sopa se permiten los siguientes alimentos:
    • Todas las verduras y vegetales
    • Todas las frutas menos el plátano y las uvas (durante los primeros días). Se recomiendan especialmente frutas de agua como el melón y la sandía, las fresas, las cerezas y las frutas cítricas
    • Infusiones
    • Pescado y carne magra
    Pero también hay alimentos prohibidos en este régimen, por ejemplo:
    • Las harinas
    • Los dulces
    • Las frituras, comida chatarra
    • El alcohol
    • Los refrescos
    • Café, té y bebidas estimulantes

  • Cómo hacer la dieta de la sopa


    DÍA 1
    Desayuno: 1 taza de infusión, preferiblemente que ayude a combatir la ansiedad.
    Merienda: 1 vaso de jugo natural de frutas sin azúcar. Elegir preferiblemente cualquiera de las frutas recomendada.
    Almuerzo y cena: toda la sopa que quieras. Si entre comidas sientes mucha hambre o ansiedad, puedes consumir hasta un kilo de frutas, siempre evitando el plátano y las uvas al menos durante los primeros días.
    DÍA 2
    Desayuno: 1 vaso de jugo de verduras. Puedes elegir entre zanahorias, tomate, espinaca, pepinos o remolacha.
    Merienda: igual al desayuno,1 vaso de jugo de verduras. Si lo deseas puedes cambiar la verdura.
    Almuerzo: un plato de sopa de verduras acompañado de un plato de vegetales al vapor.
    Cena: un plato de sopa de verduras acompañado de un plato de vegetales al vapor y una papa mediana cocida, aderezada solo con una cucharada de aceite de oliva.
    DÍA 3
    Desayuno y merienda: puedes comer las frutas permitidas en la cantidad deseada. Para acompañar se recomiendan infusiones, preferiblemente que ayuden a controlar la ansiedad
    Almuerzo y cena: toda la sopa de verduras que se desee más un plato por comida de vegetales al vapor o crudos.
    DÍA 4
    Desayuno y merienda: un vaso de leche desnatada o leche de soja acompañado de un plátano.
    Almuerzo y cena: sopa de verduras en la cantidad deseada. Un plátano por comida.
    DÍA 5
    Desayuno y merienda: una taza de infusión acompañada de tres lonchas de pechuga de pavo o pollo. Evitar el jamón u otros embutidos altos en grasa.
    Almuerzo: sopa de verduras acompañada de 250 gr de carne magra asada al horno o realizada a la plancha. Ensalada con vegetales aderezada únicamente con limón.
    Cena: sopa de verduras acompañada de 250 gr de pescado blanco y 150 gr de tomates aderezados únicamente con una cucharada de aceite de oliva.
    DÍA 6
    Desayuno y merienda: una taza de infusión acompañada de tres lonchas de pechuga de pavo o pollo. Evitar el jamón u otros embutidos altos en grasa.
    Almuerzo: sopa de verduras acompañada de 250 gr de carne magra asada al horno o realizada a la plancha. Ensalada con vegetales aderezada únicamente con limón.
    Cena: sopa de verduras acompañada de 250 gr de pescado blanco y un plato de vegetales al vapor aderezadas con una cucharada de aceite de oliva.
    DÍA 7
    Desayuno y merienda: 1 vaso de jugo de naranja natural sin azúcar y una infusión.
    Almuerzo: sopa de verduras acompañada de una ración de arroz integral con remolacha cocida. Jugo de frutas natural sin azúcar.
    Cena: sopa de verduras acompañada de una ración de arroz integral con espinacas. Jugo de frutas natural sin azúcar.
  • Cómo hacer la sopa


    La preparación del caldo es fundamental en la dieta de la sopa. Para su elaboración puedes usar caldo de verduras bajo en sal de venta comercial.
    Añade a tu sopa 6 cebollas, 2 pimientos verde, 500 gr de tomate triturado, medio apio, col, 4 tomates naturales, 3 zanahorias, sal y pimienta. Es muy importante también que mientras hagas la dieta de la sopa te mantengas adecuadamente hidratado, ingiriendo al menos dos litros de agua al día.